lunes, 11 de junio de 2018

El secreto de Supernanny



             ¿Estáis tentados de llamar a Supernanny para lograr que vuestros hijos os hagan caso? Si esta es vuestra situación, antes de hacerlo, leed con atención estas líneas. Para los que no saben de qué estamos hablando, la llamada Supernanny es una psicóloga que, a través de un programa de televisión, visita a padres en apuros cuyos hijos, de apenas unos años de edad, “se les fueron de las manos”. Y, en unas semanas, esta profesional consigue poner orden donde antes había caos.
           En la actualidad, la sobrecarga de los horarios profesionales, las nuevas estructuras familiares, la escasez de tiempo de descanso compartido y el ritmo de vida estresante de padres e hijos dificulta en gran medida la tarea de educar. Pese a que no hay fórmulas ni recetas mágicas para resolver los problemas de comportamiento de los niños, hay una serie de normas que, si se llevan a la práctica diaria, ayudan a prevenir conductas no deseadas. Son sencillas, pero efectivas:
1.       Acordar unas normas de comportamiento claras y coherentes. Que sean pocas, pero que se cumplan.
2.       Proporcionar un ambiente familiar lo más estructurado y ordenado posible, con un horario para estudiar, merendar, ocio, actividades extraescolares, etc.
3.       Poner límites educativos claros y apropiados a la edad (no es lo mismo un niño de tres años que otro de diez).
4.       Favorecer la autonomía en las tareas cotidianas y evitar la sobreprotección, siempre dañina a largo plazo.
5.       Crear hábitos de estudio desde los primeros años de escolaridad y programas un trabajo diario.
6.       Reforzar la autoestima, lo que significa destacar los aspectos positivos y no sólo recordar lo que se hace mal.
7.       Premiar las conductas que se logran. Los premios no tienen por qué ser caros; ni siquiera tienen que ser objetos. Felicitar con una sonrisa o un beso es un buen regalo.
8.       Cumplir los castigos que se anuncian: las amenazas que no se llevan a la práctica son contraproducentes, ya que se pierde toda la credibilidad. El castigo siempre debe ser proporcionado, adaptado a la edad e inmediato al comportamiento que se quiere eliminar.
9.       Mostrar coherencia entre ambos padres sobre la forma de educar, por lo menos delante de los hijos. Tampoco es conveniente centrar la autoridad en uno solo (“verás cuando venga tu padre”). Y en el caso de que se conviva con otros adultos, hay que unificar las normas. No vale que la abuela le deje hacer lo que sus padres le tienen terminantemente prohibido.
10.   Crear pequeños espacios para el diálogo (que no es lo mismo que hacer un interrogatorio): que cada día haya un momento para que padres e hijos se cuenten sus cosas, por ejemplo, mientras se juntan a comer o cenar. 


Qué hacer cuando…
·         Falta al respeto porque se siente frustrado, es decir, monta la clásica rabieta: No se le debe hacer caso y se le manda a su cuarto. Cuando esté dispuesto a hablar de forma tranquil, se le debe prestar atención y, en lo posible, se atiende su petición.
·         Se le llama diez veces para que vaya a cenar y no hace caso: Comportamiento erróneo. Cuando sea la hora de cenar, hay que llamarlo una vez, como mucho dos. Si no hace caso, cuando por fin llegue se le pone a cenar aparte o se le deja sin postre.
·         No obedece: El adulto debe ponerse a su altura, mirándole a los ojos, y con las manos sobre sus hombros, se le repite la petición con voz firme, pero sin gritar. Si no obedece, se le manda a su cuarto. Cuando finalmente haga lo que se le decía, se le felicita (y no se le recrimina. “Es lo que tenías que haber hecho desde el principio”)
·         Se pelea constantemente con su hermano: Si es posible, hay que intentar que pasen menos tiempo juntos, pero que se lleven mejor. Si discuten por un juguete, se guarda hasta que se pongan de acuerdo. Si uno le pega al otro, hay que atender al agredido e ignorar al agresor.
·         Ante la amenaza de un castigo, dice. “Y a mí qué me importa”: Cuando contestan así es fácil desconcertarse y pensar que nada funciona con este niño. Eso es precisamente lo que él quiere, manipular la situación. Pero como es casi imposible encontrar a un niño al que no le importe nada, la respuesta es: “Bien, pues ya que no te importa, te quedas castigado…”. Y cumplirlo, aunque ponga una sonrisa de “ya os dije que no me importaba”.


Importante:
·         Donde dije digo…
La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace da seguridad y confianza a los niños, porque así saben con exactitud dónde están sus límites. No cumplir un castigo que se anuncia o conceder un premio cuando el comportamiento no fue el pactado, crea con fusión en sus cabezas. Saber que si se ponen muy pesados se les acaba perdonando la sanción o que aunque se porten mal van a ser recompensados, no los beneficia en nada, más bien al contrario
·         Mejor en positivo
A la hora de lograr un cambio de conducta las alabanzas y los elogios son mucho más eficaces que las críticas. Un niño que no para de oír, por parte de sus padres o profesores, que es un desastre, que no tiene arreglo, o que es un demonio, probablemente lo acabe siendo. Por el contrario, si se van reforzando sus pequeños logros, ignorando sus errores y castigando sus salidas de tono, el resultado va a ser mucho más positivo.

(Extraído de “Guía del profesor de Orientación educativa”. La Voz de Galicia, 2009)

¿Quiénes son los orientadores educativos?



                Los orientadores educativos, en pocas palabras, son unos profesionales –con titulación de psicología, pedagogía o psicopedagogía- que desarrollan su trabajo en todos los centros públicos de educación no universitaria. En la etapa de Educación Primaria forman parte de la Unidad de Orientación, a la que también pertenecen otros profesionales, como los  especialistas en pedagogía terapéutica (PT), audición y lenguaje (AL), profesorado técnico de servicios a la comunidad (PTSC) y, en caso de que sea necesaria su intervención en el centro, fisioterapeuta, auxiliar educativo (AE) o mediador comunicativo para el alumnado con discapacidad auditiva. En Asturias, las Unidades de Orientación están en todos los centros de infantil y primaria, estableciéndose un orientador a tiempo total los centros que cuenten con más de 400 alumnos. En el resto de colegios, los orientadores acuden al centro dos o tres días a la semana en función del número de alumnos.

Como se verá en las funciones que se expondrán a continuación, ha habido un cambio en la concepción de la orientación educativa en los últimos años, pues ahora se entiende como un derecho que tienen todos los alumnos, y no sólo los problemáticos o los que tengan necesidades específicas. Además, este cometido se concibe como una tarea compartida en la que participan todo el profesorado y las familias. Sería absurdo pensar que es solo responsabilidad del orientador con dotes de mago capaz de solucionar todos los problemas. A estas alturas sabemos que los llaneros solitarios sólo triunfan en las historias de ficción, de manera que para enfrentarse a las dificultades.
                Las funciones de la orientación educativa y profesional, que están contempladas en el Decreto 147/2014, de 23 de diciembre, por el que se regula la orientación educativa y profesional en el Principado de Asturias (BOPA del 29-12-2014), son las siguientes:
  • Favorecer el desarrollo integral de los alumnos y las alumnas desde que entran a formar parte de la comunidad escolar, promoviendo y participando en todos los proyectos, planes y programas necesarios para lograr este fin.
  • Prevenir, detectar y dar respuesta a las necesidades educativas del alumnado a través del trabajo en equipo del profesorado en coordinación con los servicios especializados de orientación, con las familias, los agentes comunitarios y la Administración educativa.
  • Posibilitar el seguimiento del proceso educativo de los alumnos y alumnas mediante la coordinación de los órganos competentes.
  • Impulsar la acción tutorial en la acogida, seguimiento y acompañamiento del alumnado en los centros educativos.
  • Realizar las actuaciones necesarias para escolarizar al alumnado, respondiendo a las necesidades de cada alumno y alumna.
  • Integrar en las acciones educativas valores que fomenten relaciones interpersonales satisfactorias, la igualdad de hombres y mujeres, la no violencia, la cooperación y la solidaridad y el respeto por el entorno físico y medioambiental.
  • Favorecer la participación de las familias y los agentes comunitarios en el proceso educativo del alumnado.
  • Fomentar un clima adecuado que propicie la convivencia, el aprendizaje y la creatividad.
  • Promover y apoyar las acciones y proyectos de los centros para la innovación y experimentación educativa.

En las etapas de educación infantil y primaria la orientación educativa prestará especial atención a la prevención y detección temprana de dificultades de aprendizaje, la atención individualizada y personalizada del alumnado en colaboración con la familia y el entorno social y la adopción de medidas que favorezcan la convivencia, el aprendizaje y la transición entre los distintos cursos y etapas. 

Estas funciones generales de la orientación se concretan en las funciones específicas de la Unidad de Orientación, que son:
·         Formular propuestas al equipo directivo y al claustro en la elaboración, desarrollo y revisión de los planes de acción tutorial, de atención a la diversidad y de orientación para el desarrollo de la carrera, así como en sus concreciones en la programación general anual.
·         Apoyar técnicamente al profesorado en la prevención y detección temprana de dificultades de aprendizaje.
·         Realizar asesoramiento psicopedagógico en la planificación, desarrollo y evaluación de actuaciones que den respuesta a las necesidades educativas de todo el alumnado.
·         Asesorar y participar en la coordinación de los procesos de incorporación del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo a las diferentes medidas de atención a la diversidad.
·         Atender las demandas de los equipos docentes y realizar la evaluación psicopedagógica del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
·         Participar en el seguimiento educativo del alumnado, especialmente en lo que concierne a los cambios de curso y etapa, así como en la elección entre las distintas opciones académicas, formativas y profesionales.
·         Colaborar con la jefatura de estudios en la organización de la información sobre el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y participar en su traspaso a los equipos docentes.
·         Colaborar con los tutores y tutoras en la integración, seguimiento y acompañamiento del alumnado en los centros educativos, así como con las familias.
·         Favorecer y participar en los procesos de acogida de todo el alumnado y en especial del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.
·         Proponer actuaciones al equipo directivo encaminadas a facilitar o favorecer la integración del alumnado en el centro.
·         Llevar a cabo acciones conjuntas con las instituciones, organismos y las entidades que incidan en el proceso de enseñanza y aprendizaje del alumnado, con el fin de mejorar la calidad de las intervenciones.
·         Colaborar, a través de acciones educativas inclusivas, en el diseño, seguimiento y evaluación del plan integral de convivencia del centro.
·         Promover y participar en las acciones de formación, de innovación y de experimentación en el ámbito educativo relacionadas con sus funciones.

lunes, 5 de febrero de 2018

¿Qué le puedo pedir a mi hijo/a de tres años?





        Se expone un listado de conductas que pueden realizar los/as niños/as de 3 años. Es posible que algunos de estos comportamientos ya los realice vuestro/a hijo/a, pero otros los tendréis que entrenar o enseñar para que llegue a hacerlos.

Alimentación
  • Es capaz de comer alimentos sólidos (pan, carne, pescado, patatas fritas…).
  • No necesita pedir el agua, si se le pone un banquito y un vaso de plástico en el lavabo del baño.
  • Coge su babero, se lo pone cuando va a comer y lo deja en su cajón cuando termina.
  • Colabora poniendo la mesa llevando el pan o las servilletas, aunque todavía no como una responsabilidad diaria.

Vestido
  • No se viste sólo, pero puede colaborar activamente.
  • Puede desvestirse solo, aunque le cuesta un poco los calcetines y la camiseta.
  • Se pone el abrigo o chaqueta él solo, si se le presta ayuda.
  • Se desabrocha la ropa y se abotona.
  • Se calza los zapatos, aunque no siempre en el pie apropiado.
  • Cuelga su abrigo de la percha pequeña cuando llega del colegio, pero a veces hay que recordárselo.
  • Coge solo su mochila y la lleva puesta hasta el colegio.

Baño y aseo
  • Se frota las piernas, el pecho y la barriga.
  • Mamá o papá le bañan y le secan, no siempre muy contento. No monta pataletas para salir. Si se le acostumbra, quita el tapón y accede de buen grado a salir cuando el agua ha desaparecido.
  • Se frota los dientes con el cepillo mientras imita a mamá o a papá cuando se lavan los suyos.
  • Se lava la cara y las manos él solo, y se las seca.
  • No se peina solo, pero se deja peinar por papá o mamá.

Control de esfínteres
  • Se controla bien de día. Si no lo hace, puede querer llamar la atención.
  • Avisa de sus necesidades de evacuación.
  • Por la noche puede tener todavía dificultades. Si esto sucede no le prestamos más atención de la necesaria.

Dormir 

  • Se va a dormir sin problemas después de un ritual de despedida: hacer pis, beber, dar un beso o escuchar un cuento breve. De vez en cuando intenta llamar la atención, pero si se le ignora no se repite.
  • Duerme en una cama él solo. Puede dormir a oscuras, pero en ocasiones necesita una pequeña luz de referencia.

Autonomía emocional
  • Hace mucho tiempo que dejó el chupete.
  • Prefiere jugar con alguien a estar solo.
  • Es vergonzoso con la gente que no conoce.
  • Juega solo en su cuarto 15 minutos o más si mamá o papá acuden a menudo a verle, le sonríen, se interesan por su juego, hablan con él…
  • Se queda tranquilo con gente conocida tras despedirse de papá o mamá, pero necesita que éstos le digan cuánto tiempo van a estar fuera. Necesita prever las separaciones. Cuando sus padres se han ido, pregunta por ellos de vez en cuando.
  • Cuando papá o mamá llegan de trabajar necesita que le dediquen media hora de atención exclusiva. Si es así, acepta bien que después ellos hagan otras cosas.

Responsabilidades
  • Ayuda a recoger sus juguetes si papá o mamá le enseñan y se lo exigen.
  • Saca la compra de la bolsa y disfruta si le dejamos que nos ayude a colocarla.
  • De vez en cuando puede guardar los cubiertos en su lugar correspondiente del cajón.
  • En el supermercado coge y pone en el carro las cosas que se le piden.
  • Entiende cuándo puede cruzar una calle atendiendo al semáforo.


¿Qué le puedo pedir a mi hijo/a de cuatro años?



         Se expone un listado de conductas que pueden realizar los/as niños/as de 4 años. Es posible que algunos de estos comportamientos ya los realice vuestro/a hijo/a, pero otros los tendréis que entrenar o enseñar para que llegue a hacerlos.

Alimentación
  • Come solo, aunque no sabe cortar la carne.
  • Toma la sopa con la cuchara.
  • Se pone el babero, lo deja en su sitio y lleva el plato al fregadero, si se le pide.

Vestido
  • Se desviste él solo.
  • Se viste él solo los fines de semana: puede tener dificultades para identificar la parte de adelante y de atrás, confunde los zapatos de pie, tiene dificultad con los botones de la camisa, se pone los calcetines con ayuda y no sabe hacer el lazo de los zapatos.
  • Durante la semana se pone él solo el abrigo, los pantalones y los zapatos.
  • Se pone el pijama todos los días mientras mamá o papá le miran y le animan, pero si se le deja solo, corre por la habitación sin ropa y reclama la atención. Le gusta que los mayores le vean cómo hace las cosas.

Baño y aseo
  • Tiene su propio cepillo de dientes y se frota los dientes (más o menos) si papá o mamá se lo piden.
  • Intenta peinarse, pero todavía no le sale correctamente.
  • Acepta sin rabietas salir del baño si se le ha dejado jugar un ratito.
  • Sabe poner gel en la esponja y frotarse el cuerpo, aunque no se baña solo.

Control de esfínteres
  • Por lo general, controla los esfínteres de día y de noche.
  • De vez en cuando hay “accidentes” nocturnos sin importancia.
  • No se hace caca y sabe limpiarse solo sin necesidad de llamar a papá o mamá.
  • Sabe preguntar por el cuarto de baño aunque esté de visita.

Autonomía emocional 

  • Juega en su cuarto durante 30 o 45 minutos, si mamá o papá acuden de vez en cuando y se interesan por su juego. Si no lo hacen, a los 15 minutos acude a hablar con ellos, tira algo, se pega con su hermano o hace cualquier cosa que pueda atraer la atención de los padres.
  • Se queda a dormir en casa de familiares o conocidos sin ningún problema, si la estancia no supera los 2 o 3 días.
  • A veces tiene miedo y quiere dormir con mamá y papá, pero no se le permite abusar de ello.

Responsabilidades
  • Sabe decir su nombre completo y la calle y piso en el que vive. El teléfono todavía no.
  • Localiza alimentos en un supermercado conocido aunque estén en distintos pasillos.
  • Ayuda a sacar la compra, pero ahora ya no le atrae tanto la actividad como compartir una charla con mamá o papá mientras lo hace.
  • Coloca las servilletas y los cubiertos de cada uno en su lugar, si se le pide.
  • Se va a dormir sin pataletas, aunque da su opinión si no está de acuerdo.
  • Recoge los juegos que saca.
  • Sabe cruzar una calle, pero no se le deja ir solo.
  • Puede ir suelto por la calle, pero debe estar vigilado para que no se despiste.





¿Qué le puedo pedir a mi hijo/a de cinco años?



Se expone un listado de conductas que pueden realizar los/as niños/as de 5 años. Es posible que algunos de estos comportamientos ya los realice vuestro/a hijo/a, pero otros los tendréis que entrenar o enseñar para que llegue a hacerlos.
Alimentación
  • Come más o menos de todo, aunque no le guste.
  • Tiene dificultades con el cuchillo, se le permite entrenarse con cosas blandas.
  • Sabe untar el pan de mantequilla.
  • Come en un tiempo prudencial, sin necesidad de supervisión constante del adulto.
  • Bebe agua sin derramarla.
  • Saca el yogur de la nevera y se lo prepara sin supervisión (lo abre sin problemas, puede echarse el azúcar con cuidado, revolver sacando y metiendo la cuchara), pero no se le deja abrir la nevera para servirse lo que desea sin permiso.
  • Le cuesta estar mucho rato sentado en los restaurantes, pero si le dejamos levantarse un momento al terminar cada plato, las comidas terminan sin incidentes.

Vestido
  • Se desviste siempre solo para bañarse o ponerse el pijama.
  • Se pone el pijama solo.
  • Aprende a abrocharse los botones de la camisa. El botón vaquero le cuesta un poco.
  • Aprende a abrocharse los cordones de los zapatos, y se lo muestra a todo el mundo con orgullo.
  • Se viste solo los fines de semana: distingue lo de adelante y lo de atrás, se abrocha el botón del pantalón si no está muy duro y se abrocha los botones de la camisa, aunque a veces no casen bien.
  • Durante la semana se puede vestir solo, aunque muy lentamente.


Baño
  • Se baña con ayuda de papá o mamá. 
  • Se frota solo todo el cuerpo, aunque mamá o papá supervisan.
  • Echa el gel en la esponja.
  • Saca el tapón para que se vaya el agua.
  • Mamá o papá le lavan el pelo.
  • Se sabe aclarar el pelo.
  • Lleva su ropa al cesto de la ropa sucia.
  • Si se lo recuerdan, se lava los dientes él solo.

Autonomía emocional
  • Juega solo en su cuarto durante 1 hora, siempre que de vez en cuando nos interesemos por lo que está haciendo.
  • Se queda a dormir en casa de los amigos por un día o dos.
  • Se empieza a enfrentar a los miedos.

Control de esfínteres
  • Hace pis y cada solo y no necesita ayuda para limpiarse.

Responsabilidades
  • Sabe bien su nombre completo, dirección y teléfono.
  • Sabe lo que tiene que hacer si se pierde.
  • Recoge sus juguetes sin ayuda de mamá o papá, pero le gusta que le miren cuando hace las cosas bien.
  • Coloca su mochila en la puerta para cogerla por la mañana para ir al colegio (necesita que se lo recuerden).
  • Sabe aceptar un castigo en su cuarto sin pataletas.
  • Puede cruzar la calle sin problemas, pero todavía no se le manda a los recados a él solo.
  • Comienza a tomar decisiones si se le delimita el campo de elección: por ejemplo, decide si quiere bocadillo de chorizo o de queso, pero no se le permite elegir entre cosas que no se le han planteado.
  • Puede colaborar al poner la mesa colocando el pan, los vasos y los cubiertos, aunque se confunde de lado si no se le supervisa.
  • Lleva el plato al fregadero.

lunes, 22 de enero de 2018

¿Qué le puedo pedir a mi hijo/a de seis años?



         ¿QUÉ LE PUEDO PEDIR A MI HIJO/A DE SEIS AÑOS?

         Estas son las conductas que pueden realizar los/as niños/as de  6 años. Es posible que algunos de estos comportamientos ya los realice vuestro/a hijo/a, pero otros los tendréis que entrenar o enseñar para que llegue a hacerlos.

Alimentación
  • Come de todo y sin ayuda, aunque se le sirve menos cantidad de aquello que no le gusta.
  • Aprende a manejar el cuchillo para cortar la carne, aunque a veces necesita ayuda.
  • No sabe pelar la fruta, pero parte con cuchillo y tenedor trozos de fruta.
  • A veces puede recordar que debe comer con la boca cerrada y no hablar con la boca llena, aunque todavía está aprendiendo y necesita que se lo reconozcan con felicitaciones.
  • Empuja con pan.
  • No usa babero.
  • Puede aguantar bien sentado en un restaurante, pero necesita conversación.

Vestido
  • Se viste solo todos los días antes de ir al colegio.
  • Se desviste y se pone el pijama solo.
  • Ya no tiene problemas con los botones de la camisa o el vaquero.
  • Se ata los cordones de los zapatos y se siente orgulloso de hacerlo.
  • Se le exige que deje la ropa en una silla, aunque no hace falta que esté muy ordenada.
  • Lleva la ropa sucia al cesto, aunque mamá o papá le tienen que felicitar por ello y recordárselo.

Baño
  • Mamá o papá preparan el baño y luego se mete él solo. 
  • Se echa jabón en la esponja y se frota todo el cuerpo con poca supervisión de mamá o papá.
  • Mamá o papá le lavan el pelo y él se echa agua para aclararlo.
  • Se lava los dientes solo y le encanta ser felicitado por ello.

Control de esfínteres
  • Por lo general, controla los esfínteres de día y de noche.
  • Si un día moja la cama, no se le presta mayor atención.

Dormir
  • No tiene miedo de irse a la cama él solo.
  • Se va a la cama sin rechistar, aunque, en ocasiones, se levanta y dice que no puede dormir. Si intenta abusar, no se le deja.
  • Se le despierta con tiempo suficiente para vestirse él solo y desayunar.
  • Se levanta él solo, pero le encanta que le despierten con mimos.

Autonomía emocional
  • Juega solo, aunque le gusta enterarse de todo.
  • Necesita la aprobación de los adultos, pero comienza a valorarse a sí mismo.
  • Siente celos, pero empieza a ser consciente de ellos y lo verbaliza.
  • Puede aguantar la demora de un premio uno o dos días.
  • No se deja manipular por los amigos, y ha descubierto cómo atraerlos.

Responsabilidades
  • Ayuda a poner la mesa.
  • Sabe dar al botón del ascensor cuando sube con sus padres.
  • Sabe llamar por teléfono a los familiares. No se le deja usarlo él solo, pero sabe qué tiene que hacer si algún día pasa algo.
  • Tiene una obligación diaria con la familia: poner parte de la mesa, dar de comer al perro, regar una planta…
  • Puede calentar leche en el microondas, hacer una ensalada, preparar un bocadillo, pero no abre la nevera y dispone de la comida sin el control de sus padres.






jueves, 21 de diciembre de 2017

Carta de un hijo a todos los padres y madres

Carta de un hijo a todos los padres y madres

  • No me des todo lo que te pido.
  • No me grites. Te respeto menos y me enseñas a gritar a mí también.
  • No me des siempre órdenes. Si a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
  • Cumple las promesas buenas y malas.
  • No me compares con nadie.
  • No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide y mantén esa decisión.
  • Déjame valerme por mí mismo. Si haces todo por mí, yo nunca aprenderé.
  • Cuando haga algo malo, no me exijas que te diga el porqué. A veces, ni yo mismo lo sé.
  • Cuando estés equivocado, admítelo. Crecerá la buena opinión que tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones.
  • Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para bobadas”, o “eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.
  • Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas que es necesario decírmelo. 

¿Tienes novia? Por qué nunca debemos hacerle esta pregunta a un niño

¿Tienes novia? Por qué nunca debemos hacerle esta pregunta a un niño